Metodología
Considerad al hombre como una mina rica en gemas de valor
inestimable. Solamente la educación puede hacerle revelar sus
tesoros y permitir a la humanidad aprovechar de esto.”
                                                                                   
                                                                                -Bahá’u’lláh
Para crear el ambiente de familiaridad adecuado, los educadores son
llamados tíos en vez de maestros o profesores, y actúan con los niños
con un trato de amistad similar a la de tal pariente. Estan ausentes los
golpes y los gritos. El uso de lenguaje negativo también es prohibido.
Así un "!no seas mentiroso!" se suple con un "!practica la virtud de la
veracidad!" o un "!sé veráz!". Del mismo modo "!no seas ocioso!" o
"!no seas molestoso!" son descartados y a cambio se aconseja "!se
aseverante!" y "¿no sería mejor si respetaras la instrucción de la
maestra?". De una manera similar, la maestra identifica la práctica de
alguna virtud en el niño y le da el reconocimiento adecuado. Los
educadores son capacitados mediante un proceso de instituto para
emplear el "lenguaje de las virtudes" y para realizar actividades que
promuevan el desarrollo de aquellas en los niños. Para ilustrar el tema
basta mencionar la iniciativa de la tía Sandra, del salón de la
perseverancia (cuarto año básico). Sólido y colorido, centrado y
suficientemente elevado, llama a la vista sin inhibiciones, un afiche
amanecer sea mejor que su víspera y cada mañana más rica que su
ayer," el cartel lista los nombres de los niños del aula seguido por
cuadros que marcan los pasos a seguir camino a aquella virtud. La tía
está atenta, los actos de bondad, compartir, respeto, obediencia y
perseverancia no quedan sin ser reconocidos con un asterisco que
llena uno de los cuadros acortando el camino hacia el añorado destino.

Estas iniciativas son numerosas y han probado ser eficientes en el
proceso de aprendizaje, reforzando la fe que tenemos en nuestra
metodología.
En Ciudadanos del Mundo cada niño es considerado como una "mina
rica
en gemas de valor inestimable." La función del educador es similar a la
del minero que va en busca de piedras preciosas. La diferencia radica
en que las maestras, a diferencia de los mineros, tienen la certeza de
hallar aquellas gemas en los niños. Por tanto, sin más herramientas que
el amor y la paciencia, valiéndose de la luz de guía divina concentrada
en las palabras sagradas, descubren en los niños las joyas de la
perseverancia, alegría, aseverancia, creatividad e ingenio, honestidad,
veracidad entre otros.
Ciudadanos del Mundo
Centro Educativa Bahá'í
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