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2011-08-26Carta Abierta Ministro Ciencia, Investigación y Tecnología26 de agosto de 2011
Como es de su conocimiento, inmediatamente después de la Revolución Islámica se expulsó a los estudiantes bahá’ís de las universidades de su nación y se destituyó a los profesores y docentes bahá’ís, lo que se hizo en contravención de las leyes entonces vigentes. El Gobierno perseveró en su aplicación de esta injusticia, y los esfuerzos realizados ante las autoridades por explorar posibles soluciones resultaron vanos.
El emprendimiento se fue sistematizando poco a poco, como sucede con todo programa que se beneficia de organización y coordinación. Más adelante pasó a conocerse como el Instituto Bahá’í de Educación Superior. Con los años otras personas en Irán y en el extranjero supieron de este esfuerzo y ofrecieron su colaboración, aun cuando la comunidad bahá’í no hizo pública la iniciativa en ese momento. Con la comunidad decidida a satisfacer las necesidades de cada uno de sus jóvenes, el dispositivo alcanzó un grado mayor de sofisticación. No obstante, la iniciativa continuó siendo una actividad interna de la comunidad; su labor estaba limitada a la juventud de la comunidad bahá’í, y no se intervenía en la enseñanza del público en general. Las clases, en la mayoría de los casos, se impartían en domicilios de bahá’ís. La participación era voluntaria y el provecho que obtenían los estudiantes, limitado; no esperaban recibir títulos oficiales, y a ninguno se le prometía beneficios tales como mejores perspectivas de empleo. El propósito era cultivar las facultades intelectuales de los jóvenes con el fin de prepararlos para servir a la sociedad. Esta actividad de la comunidad bahá’í podía compararse a la educación en el hogar o a las actividades de tutoría concertadas por padres cuyos hijos no pueden asistir a una escuela pública. ¿Acaso no han sido estos esfuerzos muy conocidos en el pasado entre los iraníes, quienes siempre han apreciado y valorado el aprendizaje?
Desde el inicio de esta empresa, la República Islámica ha intentado obstaculizar su progreso y hostigar a sus participantes en repetidas ocasiones. Han tenido lugar allanamientos en domicilios de bahá’ís; durante estas redadas, se confiscó computadoras, libros y otras herramientas educativas que se habían obtenido con sacrificio y dificultades, y a muchos de los integrantes de la actividad, tras ser arrestados, se les pidió que suscribieran su compromiso de evitar asociarse con aquella. La redada de 1998 en quinientos hogares bahá’ís en todo Irán constituye un ejemplo de este tipo de ataques y pone de relieve el carácter privado y doméstico del emprendimiento.
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Siete líderes bahá'ís de Irán: 10.000 días de prisión29 de marzo 2012 NUEVA YORK - Domingo 01 de abril marca 10.000 días de que siete de Irán ex líderes bahá'ís han pasado en la cárcel entre ellos, un período durante el cual se les ha privado de los derechos concedidos a los prisioneros bajo las leyes propias de Irán y los reglamentos. Antes de su detención en 2008, los siete eran miembros de un grupo ad hoc a nivel nacional, grupo que asistió las necesidades espirituales y sociales de la comunidad bahá'í de Irán. Son Fariba Kamalabadi, Khanjani Jamaloddin, Naeimi Afif, Saeid Rezaie, Sabet Mahvash, Behrouz Tavakkoli y Vahid Tizfahm. La Sra. Sabet fue detenida el 5 de marzo de 2008. Sus seis colegas fueron arrestados en las redadas de la madrugada en sus casas el 14 de mayo de 2008. Unos 20 meses después de ser detenidos sin cargos en la prisión Evin de Teherán, se inició el juicio el 12 de enero de 2010. Se componía de seis sesiones del tribunal breves, todos carentes del debido proceso legal. Los siete fueron acusados, entre otras cosas, el espionaje, la propaganda contra la república islámica, el establecimiento de una administración ilegal, cargos que fueron rechazadas totalmente y categóricamente por los acusados. Cada uno fue condenado a 20 años de prisión. |
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